domingo, 6 de diciembre de 2015

una risa insuperable, irrepetible....

¿A quién puedo referirme?.

En un momento determinado hubo un "magnetófono" en casa de la abuela Isabel. Era un aparato sorprendente. De alguna manera, podemos decir sobre él algo parecido a los chistes que hay actualmente sobre los libros... no tenía USB, no tenía pilas, no había un botón de "grabar mensajes", no se utilizaba para hacerlo, y tenía un cordón "de la luz", cintas manifiestas y...bobinas, casi como la máquina de coser.

Lo utilizaba el tío Pepe (Martínez)  para grabar música. Era un aparato grande, pesado, farragoso y estaba siempre al lado de su cama. No sé cómo se las arregló para grabar la cantidad de música que tenía, pero aquello era llamativo. Lo más cercano que había a él era un "fonógrafo" de cuerda, en el portal de casa de los abuelos que, creo, no funcionaba. Los discos "de pizarra" eran conocidos por su pesadez, la velocidad vertiginosa a la que giraban, el ruido de fondo que, a veces, apagaban el sonido que se trataba de oir y, el hecho de que aparecieran tan sólo en contadas ocasiones.


Patio de casa de la abuelita, verano, si no manifiesto, sí ambientalmente. Un montón de gente en el patio, normal a la caída de la tarde.

Entre ese montón de gente hay una personilla luminosa. Menos mal que era -y es- así, porque se agradecía -y se sigue agradeciendo- su presencia. Donde quiera que aparezca, seguro, se va a pasar un rato bueno, divertido, jovial, cálido y cariñoso.

Me refiero, claro está, a tía Matilde. Hoy por hoy graduada en la Universidad de Mayores.., como un colofón al curriculum de su antiguo título de madre numerosa y mujer divertida... Y, me refiero a ella porque tiene que ver un montón con el "magnetófono" del tío Pepe.

Está la pandilla familiar charlando, como es normal en todas las tardes del patio. Estamos riéndonos de algo que ha contado tía Matilde y, Pepe, desaparece. 

Vuelve al grupo sin hacerse notar y, sin que nos demos cuenta, graba la risa de tía Matilde. Al cabo de un ratito dice: Maria Matilde, oye esto... y reproduce su risa.....

Increíble. Tía Matilde no se puede creer lo que está oyendo: "...pero, ¿quién se ríe así? ¿Soy yo?..." y rompe a reir con más fuerza, ganas y brillo que la vez anterior....

Ni que decir tiene que, en ese momento, estamos todos 'tirándonos' de risa. Yo creo que, si algo hay contagioso que se pueda agradecer, eso es la risa. 

Un rato maravilloso.

Se interrumpe un momento porque llegan las tías...Tía Mariana y tía Calle aparecen en el patio...."...de qué os reís".

Nosotros: Nada, cosas de tía Matilde. Y, en esto que Pepe graba a tía Calle mientras que habla y, unos momentos después, se lo reproduce. Tía Calle está sorprendida, alguna intuición le dice que aquel aparato reproduce realmente su voz, pero, lo que no puede creer es que "...yo no hablo tan rápido. ¡No puede ser! ¡Yo no hablo tan rápido!"....

¿Cómo que no?. Tía Calle, eres tú. Vuelve Pepe a grabarla y reproducir su voz, ya sin ocultación. Tía Calle tiene una cara sorprendente.

A todo esto, el ambiente es de risa incontenible por parte de todos. No hay más que ver la risa de tia Matilde, que ya no puede parar, mientras la cara de tía Calle es digna de foto. ¡Tenían que haberse inventado entonces las digitales o los móviles!.




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