jueves, 7 de mayo de 2015

El tío Rafa (Martínez, claro) - 1

Tío Rafa no es pequeño, ni peludo, ni suave.... pero tan entrañable como platero. Perdona, Rafa, pero me ha parecido una introducción efectista y a los primos les va a gustar, creo.

El tío Rafa es, fue y seguirá siendo, para mi un personaje especial. Era, de todos los tíos, el heterodoxo, el respondedor, digo yo, porque entonces, en las familias no había rebeldes, ni si quiera con causa.

Yo lo recuerdo siempre como especialmente activo, el único que le hacía guiños al deporte -fue jugador en el ¿"juventud"? de Linares y, una vez, me llevó el tío Félix a verlo en un campo de fútbol que estaba enfrente de Santana. Los espectadores llamaban "malos" y "maletas" a los que, a su juicio, lo hacían mal... yo, por lo visto, grité "baúles" y la gente de alrededor se murió de risa.

Veía a tio Rafa como especialmente hábil en el lenguaje. Por ejemplo, una vez que salió con una chica y la abuelita quiso saber, más que quién era, ..., digamos, de qué familia era y él contestó que era "de las peores familias" de Linares. Yo vi la cara de susto de la abuela y el tío Rafa siguió: "claro, si no es de las "buenas familias".... será de las "peores"...y se quedó tan pancho.

Sobresalía sobre los demás y empecé a fijarme en él como referente.

En la Sierra-paraíso tenía una actividad especial. Proponía excursiones, Yo creo que se iba por ahí para explorar el terreno porque siempre sabía a donde ir. Como me gustaba ese papel, empecé a observarlo y ver cómo, en cuanto amanecía, se escapaba por la ventana del dormitorio donde estábamos ciento y pico. Se iba sólo... hasta que, me empecé a escapar con él. Yo tendría 6 añillos y ya no lo dejé escapar. Nos íbamos a la Fuente Fresca, a la Peña del Aire, a la Era del Boquerón... por ahí.

Papá lo tenía "vigilado". Al parecer asumió el papel de censor de estudios de sus cuñados y, dado que Rafa estaba en plena etapa adolescente -creo yo- en el instituto, vaya, y, puedo suponer que habría algunas lagunas administrativas en su "curriculo" (que, entonces, no se decía así) estaba siempre con él: "Rafa, sé que te vas a ir por ahí (dentro de lo que era la Sierra, claro), pero dínos dónde vas a estar"...

Un año dijo que se iba a poner a trabajar con una mujer que, con su cuadrilla, trabajaba por la Sierra, haciendo caleras y lo que se plantease. Se llamaba "la chispa" y tenía como particularidad el que "pintaba...¡a sartenazos!". Yo la ví, en una ocasión, y lo atestiguo: una sartén pequeña con un mango largo, un poco de cal y ¡zas!, a la pared.

Bueno, pues como iba diciendo, se levantaba tempranísimo y se iba campo arriba, hacia La Navilla o El Puntal, Supongo que estaría haciendo cal o algo parecido.

Volvía cansadísimo y estuvo así algún tiempo. El que fuera capaz de eso, trabajar en mitad del campo como un maderero más, le hizo subir un grado más en mi estimación.

Luego vinieron años más mayores. Por ejemplo, cuando llegamos a Granada, nos llevó a Pablo y a mí a ver La Alhambra y el Generalife. La verdad es que me gustaron mucho, pero tenía que llevarle la contraria en algo. No iba a ser fácilmente conquistable y, como vi que quería entusiasmarnos con el arte y la historia, al preguntarnos que qué nos había parecido, le contesté con suficiencia... "me ha dado muchas ganas de orinar". ¡Qué cara puso!.

En Granada era estudiante... profesional. Tenía, al parecer, una ayuda de comedor y... vendía los tickets de la beca. Lógico. Luego, aparecía por casa cuando ya estábamos comiendo. Por supuesto "había comido", pero mamá, que lo conocía, insistía en que se sentara, que las albóndigas estaban buenísimas....Acababa sentándose...y disfrutando todos del teatro que habíamos visto.

Excuso decir que, como quiera que todo el comer tiene una segunda parte... esa me la callo....

Queridos lectores, esto tiene una segunda, tercera y "ene-ésima" continuación, pero, por hoy... y'astá...

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